Bancarización, la última milla en términos de rentabilidad

Gerente regional Antioquia

Analdex

Cuando hablamos del término bancarización, hablamos de un proceso que define la inclusión al sistema financiero y desde la legalidad es la forma que obliga a tener productos financieros que garanticen una actividad empresarial rentable y sostenible.
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Mediante la trazabilidad de sus operaciones, es ahí donde este termino toma relevancia y en especial para dos industrias que se denominan sensibles, la primera con un gran desarrollo, impacto e historia en Colombia y la segunda con un futuro promisorio en términos de crecimiento internacional una vez se alineé su aparato productivo, normativo y comercial, hablamos del sector metales preciosos y cannabis medicinal.

La dinámica de ambas industrias requiere de estos mecanismos para poder realizar su ejercicio empresarial de forma correcta, pues no se trata solo de producir, comprar, vender, administrar o gerenciar, se trata de integrar productos básicos financieros que permitan el normal comportamiento de cualquier sector sin importar su tamaño, tal vez la explicación  más simple seria, vender para recibir dinero, o en este caso divisas, si se habla de una operación internacional como  las exportaciones, pero algo tan lógico, simple o tal vez que parece tan obvio, cada vez es más ajeno o está más lejos de la realidad. 

Para estas industrias tener una cuenta bancaria que permita reintegro de divisas se volvió un artículo de lujo, “su bien más preciado”, abrir una cuenta da más felicidad que ganar una lotería tristemente, y una vez se tenga, viene el padecimiento de sostenerla en el tiempo, de hacer grandes esfuerzos en materia de cumplimiento para no perderla, ya que la dependencia es absoluta, sin cuenta no hay negocio. 

Actualmente se hace obligatorio tener estándares basados en gestión del riesgo y debida diligencia que sean parte de la administración  de cualquier empresa que quiera hacer las cosas bien, es decir, tener buenas prácticas al interior de sus organizaciones, bien sea por vía privada o por regulación nacional o internacional, pero pareciera que estos estándares o en algunos casos certificaciones no fueran suficientes, cuando de tener un sistema financiero robusto el interior de una organización se trata, y no hablo de nuevas o de empresas de tradición, hablo de la estrategia organizacional que ya no es abrir mercados, buscar nuevos clientes en el exterior o mejorar sus indicadores, hablo de lidiar con el estigma del sector bancario y de padecer un verdadero viacrucis en términos de tener una cuenta que permita reintegrar divisas. 

Parece un estigma, pero tal vez si lo sea, parece que pagaran justos por pecadores, porque no se desconocen los problemas de ilegalidad del sector minero, pero acaso no existen más sectores de riesgo en Colombia, con prácticas menos confiables, que no invierten para generar confianza o que no están regulados, o en el caso del cannabis medicinal, una industria que hoy en día es real y operativa, que tributa y genera empleo, como va a tener oportunidades si solo depende de un actor financiero para sus fines de expansión internacional si así se lo permiten, no estamos hablando del flagelo del narcotráfico, de los grupos armados o de la ilegalidad, estamos hablando del control para prevenir los riesgos del lavado de activos, de la financiación del terrorismo y de lo que hoy se denomina armas de destrucción masiva, pero no podemos jugar en contra de la competitividad, del desarrollo del comercio exterior y de lo atractivo que somos para la inversión extranjera, tenemos el compromiso de reactivar el país y para eso necesitamos los bancos como aliados estratégicos , la bancarización desde su origen hasta su destino garantiza legalidad, pero la exclusión del sistema fortalece la ilegalidad como mecanismo adverso.

Tomado de Exponotas 63