Por la cual se informan las decisiones tomadas respecto de la aplicación del numeral 1 del articulo 674 “aplicación escalonada” del Decreto 390 del 7 de Marzo de 2016.

 

Durante mucho tiempo la economía colombiana disfrutó de los tiempos gozosos relacionados con el auge del petróleo y la minería, que hoy atraviesan por una de sus más severas crisis. Todo por cuenta del fin de un ciclo favorable de precios altos que generó muchas oportunidades.

Tanto así, que la caída de las exportaciones correspondientes a la industria extractiva supera el 48%, lo que ha llevado a que analistas se pregunten cómo se suplirá ese vacío, a pesar de que el crudo ha tenido un reciente repunte que no iría más allá de los US$45 por barril.

Respecto del comportamiento de las exportaciones en los últimos 12 meses a febrero, la caída fue de 34,7%, tras venderle al mundo US$51.751 millones en 2015, frente a US$33.811,1 millones en 2016.

Solo en febrero, las exportaciones totales registraron una caída de 27,7% a US$2.297 millones, cuando hace un año llegaban a US$3.133 millones, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

Y, sin duda, esto se da en un escenario de cambio hacia un crecimiento proyectado más bajo (2,7% para este año, según el Banco de la República), lo que propicia la contracción de las exportaciones, cuya situación ha sido infortunada por cuenta de los países vecinos. En medio de este panorama, calificado como ‘turbulento’ por especialistas, se espera que Colombia no salga tan mal librada.

Tras un deterioro económico mundial, la fortaleza del dólar frente al peso (hasta hace poco) era la tendencia en el mercado. Sin embargo, cabe preguntarse: ¿por qué si se ha generado una devaluación del peso, que en el último año llega al 16,6%, las ventas al exterior no reaccionan? Una de las razones tiene que ver con que las ventas colombianas al exterior van fundamentalmente a Estados Unidos, Venezuela, Ecuador, Perú, Chile y México, que también han sido golpeados (excepto Estados Unidos) por la crisis petrolera y de las materias primas.

“No basta un dólar alto para que se disparen las exportaciones. No hay suficientes mercados y los precios se cayeron”, afirmaba hace unos días el presidente de Analdex, Javier Díaz, antes de que el precio del dólar se cotizara por debajo de los $3.000.

También influye en que esas exportaciones vayan a mercados que estén menos devaluados que el colombiano, pero no es el caso. Y los mercados donde se atendían esas ventas no tradicionales los han cerrado, como es el caso de Venezuela y Ecuador.

Pero las entidades colombianas están ‘haciendo la tarea’. Por ejemplo, Procolombia aspira a que el número de empresas que exporta aumente en 1.000 nuevas firmas exportadoras constantes y empujar sectores que equivalen a 62% de las exportaciones no minero-energéticas. Por ejemplo, se destacan los plásticos, envases y empaques, productos de aseo y farmacéuticos, autopartes y vehículos, metalmecánica, confecciones, productos de confitería y alimentos procesados, cafés especiales y carne bovina.

Los empresarios, aunque reconocen la compensación que se ha dado en las ventas externas vía tasa de cambio, creen que no siempre es completa, porque en ocasiones recurren a la compra o importación de insumos externos. Como quien dice: sale lo comido por lo servido.

“Lo más sensato que deben hacer los empresarios es aprender a hacer coberturas a futuro. En esta coyuntura es difícil incrementar las ventas externas y, por eso, parte de esta facturación se concentra en el mercado local”, dice Wilson Tovar, gerente de Investigaciones Económicas Acciones & Valores, firma agente de Western Union.

¿Cómo sustituir exportaciones? Por ejemplo, el exministro de Hacienda, Rudolf Hommes, señalaba hace poco que “no existe un plan explícito para salir de la olla. Si lo hubiera, con seguridad se estaría trabajando en lo que tendría un resultado más inmediato, que sería el incremento de la inversión y de la producción agropecuaria, y de la exploración de petróleo”, afirma, tras destacar que deben atenderse las recomendaciones de la Misión Rural y la necesidad de promover otros sectores industriales.

Las voces que apuntan a la necesidad de soltar la dependencia se hacen notar en la academia. Así lo destaca Edgar Jiménez, docente de Mercado de Capitales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, quien asegura que: “nos acostumbramos a vivir del petróleo y descuidamos el sector industrial y ahí es donde puede estar gran parte de la recuperación, además del sector agrícola”, señala tras destacar que Colombia debería ser un país exportador de alimentos.

Por lo pronto, la necesidad de buscar nuevos sectores y oportunidades de exportación está más que clara. La idea del Gobierno para este año es alcanzar los US$20.995 millones en exportaciones de bienes y servicios diferentes a hidrocarburos y minerales. Por ello, se deben aprovechar los acuerdos comerciales, encadenamientos productivos para generar oferta con mayor valor agregado y una mejor cultura exportadora.

De vuelta

Uno de los propósitos del Gobierno es que los empresarios puedan encontrar información sobre potenciales clientes en el portal de Procolombia (www.procolombia.co) y también captar a los que hayan dejado de exportar. “La idea es dar a las firmas los mecanismos para que vendan al exterior rápidamente (logística, costos, información comercial y clientes)”, afirma María Claudia Lacouture, presidente de Procolombia.

Turismo, la apuesta

Otra de las apuestas para promover alternativas a las exportaciones tradicionales es el turismo. Hay 15 países que reciben 55% de los turistas del mundo; Colombia está lejos de pertenecer a ese selecto grupo. La devaluación reciente del peso ayuda, pero no es la fórmula mágica: hay que pensar en ser competitivos incluso en tarifas, ya que para un foráneo Colombia resulta 2,6 veces más caro que México y 1,5 veces más que Brasil.

En la mañana de este jueves, el dólar marcó un precio de apertura de 2.906 pesos, lo que representa 37 pesos por debajo de la Tasa Representativa del Mercado. Esto sucede un día después de que la Fed decidiera no subir su tasa de interés.

El precio promedio de la moneda extranjera es de 2.900 pesos, un nivel en el que no se ubicaba desde noviembre de 2015.

El dólar ha tenido un precio máximo de 2.917 y un máximo de $2.905.

De acuerdo con Casa de Bolsa, el peso colombiano finalizó la jornada anterior en 2.933 pesos, mostrando una revaluación del 0,72 por ciento frente al cierre anterior (Prev. $2.956).

Inversionistas esperan que en el mercado local la volatilidad regrese acompañada del sesgo bajista que aún persiste.

Además, la divisa podría cerrar este jueves entre los 2.917 y los 2.901 pesos.

Por otro lado, las principales plazas bursátiles en Europa y Asia operan a la baja, con correcciones que superan el 1,5 por ciento, luego de que Japón anunciara que dejará sin modificaciones su programa de estímulo monetario, generando mayores preocupaciones en los inversionistas, quienes aún se muestran nerviosos frente al ritmo de recuperación de las principales economías en Asia.

Por su parte, Estados Unidos da a conocer su GDP anualizado el cual se esperaba en 0,7 por ciento frente al 0,5 por ciento efectivo, y los futuros en Wall Street a operar en –0,8 por ciento, señalando una apertura a la baja en los principales índices de esta plaza bursátil.

Consulte acerca de las disposiciones legales que rigen la actividad de comercio exterior sobre los siguientes temas:

PROYECTOS

  • Circular: Modificación parcial de la circular 019 de 2015

CONCEPTOS

  • Operador económico autorizado
  • Importación Temporal de corto y largo plazo. Modificación
  • Exportación. Aprehensión y decomiso de mercancía
  • Exclusión Impuesto sobre las ventas
  • Errores en la descripción de mercancía. Mercancía diferente

El presidente Juan Manuel Santos anunció este lunes los nuevos miembros de su gabinete ministerial, lo que generó reacciones a favor y en contra de quienes, según él, lideraran el camino a la paz y el posconflicto.

El presidente de Colfecar, Juan Carlos Rodríguez, señaló que “el nuevo ministro de Transporte tiene varios retos, entre ellos en materia de la logística de precios del sector transporte”, además indicó que ve con buenos ojos que el Gobierno esté ‘desbogotanizando’ su gabinete.

El senador del Polo Democrático Iván Cepeda dijo que su partido “tiene que hacer una reunión de la dirección que será esta tarde y ahí se fijará una posición porque todavía no hay aceptación del partido como tal”.

Juan Fernando Cristo, ministro del Interior y quien fue ratificado en su cargo por Santos, aseguró que es un gabinete bien conformado y resaltó que ahora lo componen varias generaciones.

Al respecto, el presidente de Analdex, Javier Diaz, aseguró “que hay temores para el sector empresarial con el nombramiento de Clara López como ministra de Trabajo pues, el lenguaje populista en este sector no es conveniente”.

Por su parte, el presidente de la Alianza Verde, Antonio Sanguino, reaccionó ante la cuota que tendrá uno de los integrantes de esta bancada. “Jorge Londoño es una persona de altos kilates académicos, es un abogado con un amplio recorrido profesional. Es una persona muy importante para el partido y para su región, pero su designación no compromete al conjunto de la Alianza Verde, institucionalmente hablando”, aclaró.

El representante del Polo Democrático, Víctor Correa, indicó: “nosotros seguiremos en oposición, no porque sea nuestro carácter sino por que hacemos oposición en virtud de que las políticas que actualmente  gobiernan nuestro país, no representan los interés sociales y populares. Este ministerio es el ministerio de trabajo del presidente Santos y en esa medida no creemos que pueda representar las banderas que el Polo ha defendido”.

El representante a la Cámara de Cambio Radical, Rodrigo Lara, señaló que el presidente Santos acertó con la elección del nuevo gabinete ministerial. “Se refresca, da nuevos bríos a los funcionarios, entran personas con energía y con ganas de acertar”, señaló.

Frente a la posibilidad de que la presidenta del Polo Democrático, Clara López, asuma la cartea de Trabajo, aseguró: “a mí me encanta Clara López es una mujer seria formada comprometida con el país y con Colombia. Imprimirá modernismo y va a facilitar muchas reformas en materia agropecuaria”.

El pasado 20 de abril (2016) se realizó en Medellín el VI FORO NACIONAL DE IMPORTADORES, organizado por ANALDEX. Aunque el encuentro se centró en los retos que genera la nueva legislación aduanera, el presidente ejecutivo de ANALDEX, Javier Díaz, hizo una presentación panorámica del comercio mundial y de la situación colombiana en la actual coyuntura.

Quiero apoyarme en alguna información obtenida en el evento para reforzar argumentos que hemos tratado de exponer en este blog en los últimos dos años, especialmente desde la crisis de los precios internacionales del crudo. Argumentos que cuestionan la débil vocación industrial y exportadora del país.

1. Una nueva tendencia: la super especialización en los procesos productivos.

El auge de la I+D+i en las economías industrializadas (Europa, Norteamérica y Japón) y en los Mercados Emergentes como China, Corea o Taiwán, ha conllevado una profundización en los niveles de especialización. Las empresas dejaron de producir bienes para dedicarse a prestar servicios en lo que llamamos el Comercio Mundial de Tareas, lo que provoca que las mercancías sean el resultado de la integración de decenas de factorías instaladas a lo largo del planeta.

2. El reto colombiano es articularse en estas cadenas de producción.

Para no ser simples proveedores de materias primas, sino integrantes que agreguen valor a las mercancías, es necesario ajustar nuestra capacidad productiva, incentivando la investigación, el desarrollo tecnológico, la innovación y el emprendimiento empresarial. Sin embargo, para ello es necesario revisar las estrategias que desde las empresas, la academia y el Estado se implementan para modernizar el aparato productivo. Después de 25 años de apertura económica, Colombia se ha desindustrializado, incrementando su dependencia de exportaciones de hidrocarburos.

3. Con la caída en los precios de las materias primas, el déficit de balanza comercial se ha hecho más evidente.

Las exportaciones han caído a una mayor velocidad que las importaciones, por el significativo peso del petróleo y el carbón en las ventas internacionales. De otro lado, la industria nacional es altamente dependiente de insumos extranjeros, a la vez que el país es un gran consumidor de bienes terminados importados, lo que hace que las compras extranjeras bajen a una velocidad menor. La consecuencia: una balanza comercial profundamente deficitaria.

4. Los fenómenos que agudizan la crisis.

La realidad de la competitividad colombiana es mucho más compleja que un problema de precios de commodities. Hay una suma de factores, estructurales algunos, coyunturales otros, que evidencia el problema de fondo de nuestra competitividad:

– Tenemos una infraestructura rezagada si se le compara con la de otros países que compiten con nosotros en los mercados globales. Los índices de competitividad señalan que Ecuador y Chile cuentan con mejores puertos y carreteras que muchas naciones latinoamericanas. Colombia, al contrario, aparece en los últimos puestos de esta medición, tanto a nivel mundial como regional.

– El alza en el precio del dólar y el fenómeno metereológico del Niño han disparado la inflación, generando incertidumbre de cara a un crecimiento sostenible, y conllevando que el Banco de la República recurra a medidas monetarias contraccionistas, lo que es contraproducente en un escenario de desaceleración económica como el actual.

– Más que un coyuntural déficit de balanza comercial, el país sufre de un crónico déficit de cuenta corriente, el cual se explica en gran medida por los costos financieros de la deuda externa y la repatriación de utilidades de las compañías multinacionales que se instalan en el país. Este permanente desangre reduce la capacidad del país de invertir en ampliación de capacidades instaladas.

– El país se ha venido desindustrializando, no desde la crisis de los precios del crudo que se gestó hace un par de años, sino desde que dimos inicio a la llamada Apertura Económica. El problema, como se evidencia en otras economías exitosas -tigres y dragones asiáticos-, no es que se haya abierto el país a la competencia extranjera, sino que no se han sostenido políticas de Estado para el desarrollo industrial. La pyme colombiana quedó a merced de sus propias decisiones, ya que ni el sector público, ni la academia, enfilaron sus esfuerzos para garantizar un ambiente favorable para la innovación y la agregación de valor. La consecuencia ha sido el cierre de empresas y la cada vez más fuerte dependencia de bienes intermedios importados, reduciéndose la participación de nuestra propia capacidad manufacturera en el valor final de los bienes que exportamos o consumimos.

En los dos primeros meses del año 2016 las importaciones colombianas continuaron bajando. Según el informe presentado por el Dane, las compras externas cayeron 26,3 %. Bajaron de  US$9472 millones entre enero y febrero de  2015  a US$6984 millones en igual lapso de este año.

De acuerdo con el informe presentado por Mauricio Perfetti, director del Dane, este comportamiento se explicó principalmente por la caída de 30,6% en las importaciones de manufacturas, al pasar de US$7553 millones en 2015 a US$5244 millones en 2016 (ver gráficos).

Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, explicó que cuando el dólar estaba en $1800 las industrias salieron a comprar bienes intermedios y materias primas al exterior porque resultaba más económico.

Ahora, con el proceso contrario y con un dólar a $3000, la industria nacional  ha dejado  de comprar en otros países y está reemplazando esos productos  con proveedores nacionales.

“Lo que los empresarios y la  gente  nos comenta es que están recuperando  participación en el mercado nacional y  uno ve que esa caída en las importaciones industriales está más por ese lado y no tanto porque haya crisis. Observamos que  el consumo sigue alto y la economía continúa creciendo, así sea  a un ritmo menor”, dijo el directivo.

Según analistas de Bancolombia,  los  productos importados más afectados son los bienes de consumo durables y los bienes de capital, dado que son relativamente difíciles de sustituir por producción local.

“Pero  las cifras sugieren que esa  sustitución de bienes adquiridos en el exterior por producción local es mayor en los insumos y los bienes intermedios.  Esto es positivo, en la medida en que hoy en día el 48 % de las importaciones corresponde a esta categoría.  Si los  empresarios locales logran captar una buena parte de la demanda por estos productos, su margen de crecimiento en el corto plazo será mejor”, explicaron.

Con ello se refuerzan las  buenas perspectivas sobre la industria para 2016.

¿De dónde vienen los productos?

De acuerdo con las declaraciones de importación,  Estados Unidos es el principal proveedor de productos de Colombia, con una  participaron de 29,9 % del total de compras nacionales realizadas entre enero y febrero de este año. Otro de los mercados importantes es China que participa con el 19 % del total de importaciones.  En el inicio del año el país compró  US$168 millones en teléfonos celulares;  US$97 millones en portátiles  y US$7,3 millones en  barras y varillas de hierro o acero.

Asimismo, en los dos primeros meses del 2016, las compras colombianas realizadas a los países  miembros de la Comunidad Andina cayeron 17,0 %, respecto del mismo lapso del año anterior.

En febrero continuó la tendencia a la baja de las importaciones, pasando de representar US$3.519,6 millones en enero a US$3.464,2 millones en febrero. Las importaciones ya completan cinco meses continuos en caída.

Tal como expuso el Presidente de Analdex, Javier Díaz Molina, en el VIII Foro Nacional de Importadores, las perspectivas de crecimiento se mantendrían en terreno negativo durante el 2016. La perspectiva representaría una contracción de -4,5% en la región latinoamericana.

“Las importaciones de América Latina no tienen una perspectiva favorable por la caída en los precios de bienes primarios. Las economías desarrolladas tendrán una mejor dinámica en sus  importaciones”, aseguró Díaz.

La reducción de las importaciones se debió principalmente a la reducción de las compras externas de manufacturas, siendo el único grupo que en febrero se mantuvo en terreno negativo.

Las importaciones del grupo de manufacturas disminuyeron 32% en febrero. Las mayores contribuciones a este resultado las realizaron las compras de otros equipos de transporte (-86,8%), vehículos de carretera (-30,3%), aparatos y equipo para telecomunicaciones (-38,2%).

Las compras de combustibles y productos de las industrias extractivas presentaron un aumento de 22,9%. Este comportamiento obedeció principalmente a las mayores compras externas de gasolina para motores y otros aceites ligeros (106,3%).

Las compras de productos agropecuarios, alimentos y bebidas presentaron un aumento de 2%. Este comportamiento se debió principalmente al crecimiento de las importaciones de bebidas (91,2%).

Sin embargo, a febrero de 2016, en los últimos 12 meses, se registró un valor de US$ 51.569,2 millones, es decir, una disminución de 19%.

La balanza comercial

En los dos primeros meses del año 2016 se presentó un déficit comercial de US$2.504,7 millones FOB. Los mayores déficit se registraron en las balanzas con China (US$1.147,6 millones), Estados Unidos (US$556,3 millones) y México (US$375,3 millones). El superávit más alto se presentó con Panamá (US$235 millones).

Del total que usted paga por un producto importado en Colombia, en promedio un 15 % de ese precio fue agregado por costos logísticos, el doble del promedio de lo que se paga por ese cargo transferido al consumidor final en el mundo, reveló ayer la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) durante su Foro de Exportadores, en Medellín.

Pero el nuevo estatuto aduanero sería, en teoría, la solución para reducir este costo, así como darle más facilidades a los empresarios para que ingresen y saquen productos del país, elevando la competitividad del país.

La nueva carta de navegación en materia aduanera ya tiene decreto firmado y entró en etapa de reglamentación, es decir, que “vamos a sentarnos todos los agentes del sector a pasar de la teoría a la práctica cada uno de los puntos que se firmó”, aseguró Javier Díaz Molina, presidente de Analdex.

El estatuto, en términos generales es zanahoria, garrote… y trámites: “puede ser el mejor promotor del comercio exterior, si se aplica al pie de la letra y es al mismo tiempo una herramienta muy poderosa para la fiscalización por parte de la Dian”, agregó.

El protagonismo paisa

Esas son las dos cosas que deberá tener en cuenta el empresariado antioqueño, que está llamado a ser el gran beneficiado por esta nueva normatividad, pues el departamento aporta el 20 % de exportaciones no tradicionales del país.

De los 35 mil importadores y cerca de 10 mil exportadores nacionales, el 30 % son de la región. “Estamos seguros que el mercado del departamento será clave para la puesta en marcha de estos procesos”, indicó el vicepresidente Técnico de Analdex, Diego Rengifo.

La esperanza sobre Antioquia se sustenta por la figura de los Operadores Económicos Autorizados (OEA), que son, a grandes rasgos, empresarios de gran confianza para el Estado, que tiene facilidades (revisión de mercancía, menores trámites) para ingresar y sacar productos del país.

En Colombia, actualmente, sólo hay 14 OEA, “y casi todos son paisas, acá están las grandes exportadoras del país”, explicó Díaz.

¿Y usted quién es?

Esta será la pregunta que le hará la Dian a cada empresario cuando se implemente el Estatuto Aduanero y lo hará para diseñar un perfil de comercio exterior.

Estas “reglas de juego” le seguirán los pasos al sector bancario. Cada vez que un usuario pida un préstamo, su historial crediticio debe ser minuciosamente revisado, a no ser que sea un gran cliente para el banco y no represente ningún riesgo financiero.

Esa misma figura existirá con los OEA. “México y Colombia empezaron a tramitar esta misma regulación de forma simultánea. Hoy ese país tiene 600 OEA, la diferencia es abismal”, acotó Díaz Molina.

Esta tarea de historial de comercio exterior tendrá que asumirla la Dian y no será fácil. Si bien el ecosistema de exportadores no es tan grande como el de otros países, crear un proceso de gestión de riesgo podría tomar hasta tres años.

“Ya tenemos un modelo, pero necesita actualizarse. Si queremos empezar uno nuevo, bajo otros estándares, tomará más tiempo”, afirmó, Natasha Avendaño,directora de Gestión Organizacional de la Dian.

De aplicarse eficientemente, el país podría acercarse a la meta del Estatuto Aduanero: reducir a 48 horas todo el trámite en puertos, que incluye que la Dian revise la mercancía.

En Colombia, el 35 % de la carga que circula por puertos es inspeccionada por las autoridades. Según Analdex, esa cifra debe bajar, por lo menos a 10 % en los próximos años.

Ahora bien, el gran rédito del Estatuto, que tardó siete años en cocinarse, deberá verse en números contundentes en la fiscalización. Organismos como la Agencia de Inspección General de Tributos, Rentas y Contribuciones (Itrc), adscrito al Ministerio de Hacienda, ayudará a la Dian a detectar desde la contabilidad de las empresas, movimientos irregulares, casos de evasión y manejo irregulares de trámites aduaneros. Y mientras eso pasa, a los exportadores antioqueños les tocará estudiarse con juicio el nuevo Estatuto.

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abril 29, 2016

Circular Externa 0003

Por la cual se informan las decisiones tomadas respecto de la aplicación del numeral 1 del articulo 674 “aplicación escalonada” del Decreto 390 del 7 de Marzo de 2016.  

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