Productos locales sacarían provecho de guerra comercial entre EE.UU y China

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La guerra comercial entre China y Estados Unidos tiene en vilo a la economía mundial, pues ha generado un clima de incertidumbre que ayer se transmitió en la caída de todas las bolsas, con excepción de la de Hong Kong (índice Hang Seng).

Esto se ha dado después de las medidas arancelarias que Donald Trump impuso a China el viernes por la tarde, en las que aumentó el tributo a la importación de 5.745 productos (US$300.000 millones). A esta tensión binacional con implicaciones mundiales, se sumó el anuncio que hizo ayer el país asiático sobre imponer aranceles entre 5% y 25% a productos americanos, valorados en US$60.000 millones.

Javier Díaz Molina, presidente de Analdex, precisó que para entender el impacto que tienen las decisiones de ambas potencias mundiales en las bolsas internacionales hay que comenzar por entender que Estados Unidos, China e India mueven el comercio mundial. “Ha sido tanto el impacto de estas tensiones comerciales que la Organización Mundial del Comercio, a finales del año pasado, había pronosticado que el comercio para 2019 iba a crecer 3,7%, pero les tocó cambiar la cifra a 2,6%”, expresó Díaz.

María Claudia Lacouture, directora de la Cámara de Comercio Colombo Americana, el comportamiento negativo en las bolsas más importantes del mundo al comenzar la semana refleja que los mercados van perdiendo sus esperanzas en que las grandes potencias comerciales lleguen a un acuerdo y revela la desconfianza que hay en el comercio internacional ante el escalamiento de la tensión comercial entre China y Estados Unidos.

“Se comprueba que en esta situación solo hay perdedores no ganadores, nadie se beneficia y un escalonamiento de las tensiones podrá llevarnos a una nueva recesión, de la que pocos podrán ponerse a salvo, pues el primer efecto es el de la desaceleración del sistema productivo y la contracción del comercio internacional”, dijo Lacouture.

El impacto también se sintió en las divisas, como el peso colombiano, que tuvo ayer un desempeño negativo, al ser la tercera más devaluada (-4,46%), después de la lira turca (-11,53%) y el peso argentino (-6,06%).

“El incremento de los aranceles a China ha generado una retaliación de este país y efectos como la devaluación del yuan, que genera que economías emergentes también se devalúen”, explicó Juan David Ballén, director de Análisis y Estrategia de Casa de Bolsa.

Las dos caras de la moneda

Si bien la mayoría de los sectores y analistas aseguran que todos pierden con la guerra arancelaria, hay una visión más optimista que asegura que Colombia podría sacar provecho de este escenario.

Aunque no se puede negar que hay una posibilidad de que la economía colombiana se inunde de productos chinos de bajos costos, que entrarían a competir con la producción nacional poniendo en jaque el aparato productivo, hay una opción diferente y provechosa para la economía nacional que parte de esa necesidad de Estados Unidos de suplir su demanda comercial.

“El escenario que se presenta invita a los países a prepararse y en ese contexto es importante que los empresarios colombianos estén atentos a las oportunidades”, expresó Lacouture.

Por ejemplo, desde AmCham Colombia se realizó un análisis en el que identificaron que, de las 5.745 partidas a las que se les aumentaron los aranceles hacia Estados Unidos, Colombia puede exportar 740, lo que representa 48,2% de los productos exportados por el país durante 2018.

Entre los productos que podrían tener una oportunidad comercial en Estados Unidos se encuentran: vidrio templado de seguridad, que el año pasado tuvo exportaciones al país norteamericano superiores a US$31,7 millones; accesorios de tubería como codos, curvas y roscas de fundición, hierro o acero, con exportaciones que superaron US$39,1 millones; sacarosa, ñame, tejidos de punto de fibras sintéticas, entre otros, que ascendieron a más de US$64 millones.

Estas oportunidades ya se están evidenciando, según lo dio a conocer Díaz Molina, pues ha tenido conocimiento sobre alzas en los pedidos internacionales sobre confecciones y también sobre tecnología, específicamente, relacionados al ensamblaje de dispositivos electrónicos.

Esta positiva salida para los productos colombianos en medio de este contexto internacional se puede aprovechar “siempre y cuando las empresas tengan clara una estrategia exportadora”, señaló Lacouture.

Pese a la oportunidad que esta guerra arancelaria puede representar para Colombia, Díaz advirtió: “las autoridades colombianas deben monitorear cuáles productos empiezan a incrementar sus importaciones para disparar instrumentos que permitan reforzar una defensa comercial”.

Fuente: La República

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