EE.UU y China se alistan para acabar la guerra comercial

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La guerra comercial entre Estados Unidos y China, que lleva meses golpeando a la economía internacional y se ha convertido en el principal temor de cara al crecimiento global para los próximos años, podría estar a punto de terminar. 

El hecho de que la delegación china decidiera extender su presencia en Washington más días de los previstos para seguir con las conversaciones ya presagiaba una buena noticia. Y Trump la confirmó este lunes al extender el plazo de la tregua entre ambos países, el cual terminaba este próximo viernes. 

“Estamos muy cerca” aseguró Trump, a lo que agregó que “qué bien lo hemos hecho con nuestras conversaciones comerciales con China (…) vamos a tener una cumbre de ratificación lo que es incluso mejor”. El hecho de que el mandatario indicara que ese encuentro con su homólogo chino, Xi Jinping, sería para ejecutar la “firma” hizo incrementar el optimismo de que realmente se ponga fin al conflicto. 

Eso sí, aunque Trump indicó que “si todo va bien se esperan grandes noticias la próxima semana o la siguiente”, aprovechó para afirmar que “podría no suceder en absoluto”. 

De momento, los mercados tomaron el anuncio de la extensión de la tregua como una buena noticia y los índices internacionales, tanto de Europa y Asia, como el mismo Wall Street, incrementaron sus cotizaciones. No hay que olvidar que este viernes habrían empezado a regir los nuevos aranceles a las importaciones chinas, que habrían incrementado el impuesto a las compras de unos US$200.000 millones del 10% actual al 25%. 

Sin embargo, pese a los “grandes avances” que anunciaron ambas partes, los expertos aseguran que ni el acuerdo está terminado, ni se sabe realmente qué pacto alcanzarán. 

De acuerdo con Raj Bhala, profesor distinguido de derecho internacional de la Universidad de Kansas, este será “un acuerdo ejecutable, no denominado memorando de entendimiento, que el Congreso no necesita ratificar, pero que los Estados Unidos cumplen como legalmente exigible”. 

En cuanto a su contenido, más allá de los acuerdos comerciales puntuales, el mismo Trump había definido como “temas estructurales” la transferencia de tecnología, la propiedad intelectual, la agricultura y el tema monetario. 

“Todas las personas cercanas al asunto han apuntado que los principales acuerdos tienen que ver con transferencia de tecnología, derechos de propiedad y el control de divisas. En este sentido, se puede considerar que Trump ganaría en algunos puntos, pero no todo lo que querría, pues China podría haberse apuntado tantos en los temas de transferencia de tecnología. Pero si Trump consigue concesiones en propiedad intelectual y en el tema monetario, como anunciaron, sí que sería una pequeña victoria”, explica Diego Guevara, profesor de economía de la Universidad Nacional de Colombia. 

Bhala, por su parte, también apunta a diversas ‘victorias de Trump’. “Estados Unidos ya ha ganado en la medida en que ha expuesto las debilidades y fallas del desarrollo económico a nivel del Partido Comunista de China, y recibió un amplio apoyo de muchos países para hacer frente a las prácticas comerciales chinas que también enojaron a esos otros países por muchos años. Por el contrario, perderán si permiten una solución fácil, no obteniendo cambios estructurales con un mecanismo de revisión exigible”, apuntó. 

Sin embargo, la mayor parte de los expertos han afirmado que no hay ganadores en la guerra comercial. De hecho, la última encuesta de la National Association for Business Economics (Nabe) que se publicó ayer apuntó que el 75% de los economistas consultados en el país creen que Estados Unidos va camino hacia una recesión, la cual llegaría en el 2021. Casi el 50% ve que podría llegar en 2020, mientras que el 10% ve posible que explote esa situación este mismo año. 

Y aunque el impacto total no ha sido previsto con exactitud, tanto organismos como el Fondo Monetario Internacional, la misma Reserva Federal o la Organización Mundial del Comercio han puesto de relieve la desaceleración de la economía mundial y también del comercio global que producirá este conflicto. Eso, sin contar los más de US$12.000 millones que el Gobierno de Estados Unidos tuvo que destinar como ayuda a los agricultores del país, que llegarían hasta los US$36.000 millones incluyendo todos los sectores que fueron afectados. 

Por el lado chino, el impacto es incluso más pronunciado, pues su crecimiento -muy basado en su fuerza exportadora – registró en los últimos trimestres del año pasado sus menores niveles en décadas. 

Por todo esto, se espera que las negociaciones lleguen a buen puerto. “Yo soy optimista y espero que lleguen a un acuerdo, pues realmente la preocupación de los Estados Unidos debe ser más sobre la competencia tecnológica que le está planteando China”, resalta el presidente de Analdex, Javier Díaz Molina. 

¿FIN A LA TENSIÓN?

Cabe resaltar que, pese al mayor optimismo que ha suscitado el acercamiento, no todas las opiniones van en línea de que realmente se logre terminar con la tensión entre ambos. 

Como apunta Bhala, ambos países son demasiado distintos para lograr un entendimiento completo. “Estados Unidos es una sociedad abierta con los valores de democracia, mientras que China es una sociedad cerrada con las características comunistas por excelencia del control, la expresión limitada y el determinismo histórico”, lo que hará que siga habiendo fricciones. 

En este sentido, a falta de conocer los detalles del acuerdo que previsiblemente alcanzarán Trump y Xi en las próximas semanas, muchos también apuntan a que aunque no se incrementaran los aranceles, no necesariamente supondría que desaparecieran. 

“Las tensiones comerciales muy seguramente seguirán, en la medida en que Estados Unidos pierda competitividad frente a China”, aseguró el presidente del gremio exportador. 

Además, tal como se conoció la semana pasada, el posible fin de la guerra comercial con China podría no suponer el final de la tensión, pues en la Casa Blanca estarían evaluando si lanzar otro conflicto arancelario, esta vez contra la Unión Europea por los carros.

Fuente: Portafolio

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