Editorial

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En el campo del comercio exterior, uno de los planteamientos centrales que ha hecho el nuevo gobierno es el relativo al aprovechamiento de los Acuerdos de Libre Comercio que tiene en vigencia nuestro país.

Para el logro de este propósito, resulta fundamental asegurar que la actividad exportadora, resulte rentable. La experiencia reciente muestra que no siempre ha sido así.

La bonanza de precios de los productos minero – energéticos llevó a que el país viviera una fuerte
apreciación de su moneda y se envilecieran las ventas al exterior de buena parte de la producción agrícola y manufacturera. El fin del boom de precios ocurrido en 2014 llevó a que nuevamente se mirara al exterior como una posibilidad.

Se piensa que el país debe tener esta lección aprendida. Por ello, resulta saludable, ahora que se empiezan a registrar unos altos precios el petróleo, que el Banco de la República haya decidido adelantar un plan de compra de divisas con el objeto de acumular reservas internacionales. Esta mayor demanda de dólares evitará que por cuenta de los mayores ingresos petroleros nuevamente se revalúe el peso colombiano y se deprima nuevamente la exportación de otros productos.

El otro elemento que resulta fundamental en el propósito de incrementar las exportaciones y aprovechar el acceso a los mercados que se ha obtenido a través de los TLC´s, es el relativo a la facilitación del comercio.

Es preciso lograr que hacer comercio – importar y exportar – sea fácil y nada costoso. Hoy,
por cuenta de los trámites, inspecciones, permisos, requisitos y de la corrupción, no es así.

De allí, que resulte oportuna la convocatoria que ha hecho el gobierno alrededor de la Mesa de Facilitación del Comercio. La coordinación interinstitucional que se puede lograr en este escenario puede permitir eliminar trámites redundantes y desaparecer aquellos que resultan inútiles. La incorporación de tecnología y el desarrollo de procesos electrónicos pueden permitir que exportar en Colombia resulte fácil, y lo que es fundamental, que nuevamente sea rentable. Buena parte de la actividad, en este campo, le corresponde a la DIAN. Lograr la modernización tecnológica de la entidad, el reforzamiento de su planta de personal y la simplificación y facilitación de sus procesos resultan vitales para el logro de los objetivos propuestos.

Mención especial, en estas tareas, corresponde a la agilidad que debe acompañar la devolución de los saldos a favor de las contribuyentes. En el caso de los exportadores resulta esencial que dicho proceso sea expedido, pues lo que está ocurriendo es que los exportadores ven que su capital de trabajo queda atrapado en la DIAN y para tener liquidez deben endeudarse, afectándose la rentabilidad de su actividad.

Superar estos escollos es primordial para ver que Colombia se convierta en un país verdaderamente exportador, con todos los beneficios que ello trae.

JAVIER DÍAZ MOLINA
Presidente ejecutivo Analdex

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