Editorial

Tradicionalmente, el cambio de gobierno trae un aire renovador y genera un ambiente de optimismo. En está ocasión no es distinto, se espera que el gobierno de Iván Duque consolide las tendencias positivas que muestra la economía y resuelva los problemas que obstaculizan el alcanzar un crecimiento superior al 4%. En particular, se espera que el nuevo gobierno entre con unas propuestas de reformas en el campo fiscal, pensional y de comercio exterior.

En relación con este último punto, el candidato Duque, durante la campaña electoral, señaló que no se adentraría en la firma de nuevos acuerdos comerciales sino que buscaría aprovechar los ya existentes. Como el comercio es cambiante, no conviene en este campo cerrar la puerta y botar la llave. Deberíamos entender que la propuesta significa que Colombia no será la promotora en la búsqueda de nuevos acuerdos, pero no se negará a analizar y suscribir aquellos que surgan en desarrollo de procesos de integración como la Alianza Pacífico o del TPP y que resulten de conveniencia para el país.

El otro aspecto, es que si bien es preciso evaluar los diferentes instrumentos de la política exportadora y en general del comercio exterior es fundamental iniciar con la formulación explicita de una política productiva que permita crear nueva oferta exportable y potenciar la existente.

En buena medida, el escaso aprovechamiento de los Acuerdos de Libre Comercio, que en número de 16 ha suscrito el país, tiene que ver con la pequeña canasta exportadora de bienes y servicios que posee el país.

Una política productiva, con un claro énfasis exportador, resulta fundamental para crear nuevos productos y servicios que permitan el aprovechamiento de los Acuerdos.

En este propósito, resulta esencial entender que el país debe conectarse con las formas modernas de hacer comercio en el mundo, en particular con las cadenas globales de valor, donde resulta clave contar con una política que facilite tanto las exportaciones como las importaciones.

Que quede claro, cuando se habla de contar con una política productiva, no se está proponiendo establecer un proteccionismo arancelario o para-arancelario o disponer de un sistema de subsidios a la producción, en absoluto. De lo que se trata es de definir unas reglas de juego y unas señales claras a los inversionistas, creando un entorno favorable a la inversión y al desarrollo productivo como compromiso del estado.

En relación con las tareas inmediatas en comercio exterior resulta conveniente recordar el diagnostico  que el Consejo Gremial Nacional incluyo en su Agenda Empresarial:

  • La facilitación al comercio es indispensable para aprovechar los Acuerdos Comerciales vigentes.
  • La política económica de nuestros principales socios comerciales ha cambiado, en este escenario toman importancia los TLC en tanto establecen reglas claras y seguridad jurídica en relación con las importaciones, exportaciones y flujos de capital.
  • El país está atrasado en materia de procedimientos para el comercio internacional.
  • El tiempo requerido para importar y exportar mercancías en Colombia no es competitivo.
  • Los sobre- costos para comerciar son principalmente internos.
  • En materia de comercio exterior se requiere un sistema de información coordinado y unificado.
  • No existe un sistema de riesgo unificado que permita clasificar a los sujetos responsables de las obligaciones en el comercio exterior según el cumplimiento de la normatividad.

JAVIER DIAZ MOLINA
Presidente ejecutivo Analdex