Posiciones opuestas en caso de aranceles

Se siguen escuchando voces sobre lo que pueda llegar a ocurrir con una posible imposición de un arancel cercano al 25 % sobre las exportaciones de acero y aluminio a Estados Unidos. Mientras llega la decisión, que se sabrá el próximo 23 de marzo, algunos protagonistas del sector siguen llamando la atención sobre lo que pueda ocurrir.

La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) sentó su voz de protesta y volvió a hacer un llamado preventivo sobre lo que puede ocurrir si se le interpone una barrera comercial al acero. Bruce Mac Master, presidente de la agremiación, ha expuesto las preocupaciones para los exportadores.

MacMaster se ha animado a decir que una imposición de aranceles sería un golpe sensible para los intereses del sector. Y que en caso de aprobarse la medida del presidente estadounidense Donald Trump, se estaría violando el actual Tratado de Libre Comercio que opera entre las dos naciones.

Andrés Ramírez, director ejecutivo de la Cámara Colombiana del Acero (Camacero), tiene reparos a lo que el gremio de los empresarios ha planteado. Para Ramírez hay mucha especulación sobre lo que pueda pasar con el precio local para el caso del acero. “Desde Camacero no creemos que exista un incremento del precio de acero para el caso del precio local, esencialmente porque Turquía, por ahora, no aparece en el radar de países a los que se le aplicaría el arancel y es la nación referencia, por temas de producción y exportación, que incide en la colocación de precios”.

“Acá lo que pasa es que cada miembro del sector debe hacer el lobby necesario y empezar a jalonar por sus intereses. Se hace antes de saber cualquier decisión, porque con esto se senta precedente, no importa cuán grande o pequeña sea la industria, cada gremio debe proteger sus intereses”, afirma Ramón Meza, profesor de economía de la Universidad de Antioquia.

Cabe recordar que Camacero también defiende intereses del sector importador, y en caso de una imposición de aranceles, Colombia podría ser receptora de parte del material que no llegue a EE.UU. “Si uno se pone a mirar, la llegada de estos materiales en sí no es mala. Colombia es un mercado de importaciones complementarias, como en el caso del acero. El país pasa por un momento en que el uso de esos materiales es vital para temas de construcción y desarrollo, y si se pueden conseguir más económicos en otros mercados, ¿por qué no traerlos?”, concluye Meza

Camila Toro Dangond, directora del Comité Colombiano de Productores de Acero de la Andi, le había dicho a EL COLOMBIANO que la mayor preocupación estaba en que una imposición de un arancel del 25 % afectaría no sólo a exportadores, sino a las mismas industrias nacionales.

Sobre este punto, Ramírez dice que la industria en sí no se vería afectada pues las ventas extranjeras de acero no son significativas. “Las exportaciones del producto a Estados Unidos están al rededor de los 70 millones de dólares, un golpe significativo al sector, en ese aspecto, está claro que no se daría. Decir lo contrario genera incertidumbre” (ver Paréntesis) .

Hay un punto importante que se debe tener en cuenta al momento de hacer los diagnósticos ante una posible imposición de impuestos a la entrada de acero al país norteamericano. Según la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), si un país tiene menos del 5 % de un mercado no se le puede tener en cuenta dentro de las medidas de carga impositiva; sin embargo, EE. UU. podría hacerlo y es autónomo en la búsqueda de proteger su mercado.

 

Fuente: El Colombiano