La DIAN ha presentado el nuevo formulario para la declaración de renta de las personas jurídicas. La sorpresa de los contribuyentes ha corrido por cuenta de que el nuevo formato pasa de una a once paginas y los renglones a diligenciar superan las 800 casillas.
La administración tributaria ha justificado el cambio de formato señalando la necesidad de contar con una fiscalización efectiva.
En el sector privado legal no existe quien se oponga a los controles, lo que ocurre es que ellos deben ser razonables y no redundantes.
En el caso que nos ocupa sin duda que el control justifica toda esa cantidad de información que se le solicita al contribuyente, aunque de bulto se evidencia como un retroceso enorme en el proceso de simplificación y racionalización de los trámites tributarios.
La pregunta que salta a la vista al observar las 11 páginas de la declaración de renta es para que ha servido entonces la información exógena?. Recordemos que han sido muchos los contribuyentes que han sido sancionados por no presentar oportunamente el reporte en medios magnéticos; situación similar a la que se esta presentando con las comercializadoras internacionales: están siendo canceladas para operar por no enviar oportunamente los reportes anuales de sus operaciones, cuando la Dian ya tiene en su poder la información que solicita.
El nuevo formato de la declaración de renta y la cancelación de las comercializadoras lo que esta evidenciando es un problema mucho más grave: La Dian no tiene la capacidad operativa para procesar la información que le llega y los 150 millones de datos que, se dice, reciben anualmente no son analizados o por lo menos lo suficientemente aprovechados para sus labores de fiscalización. El problema radica adentro, en la entidad, y no afuera.
Antes que seguir pasándole la responsabilidad a los usuarios de la entidad, alejándonos de la simplificación y tornando cada día más complejo el sistema tributario y por esta vía alentando a que las empresas y las personas naturales no se formalicen, se debería pensar en una rigurosa cirugía institucional que nos permita contar con una entidad tributaria y aduanera eficiente, transparente y alejada de los intereses politiqueros que han llevado a que la entidad que hoy se tiene no responda a las directrices de su cabeza jerárquica sino a los intereses políticos regionales.
De igual manera se debe efectuar una evaluación a fondo del programa “MUISCA” el cual fue vendido como un sistema que le permitiría a la Dian capturar la información de los usuarios y hacer cruces entre las diferentes transacciones que realice un contribuyente y sus obligaciones en renta, IVA, cambios y operaciones aduaneras, pero lo mas importante permitiría que todos los tramites ante la Dian se pudieran efectuar en forma electrónica y se suspendieran definitivamente los tramites y declaraciones manuales que encierran una alta discrecionalidad del funcionario de turno y abren espacio a la corrupción. A simple vista esto no se ha logrado y el sistema “MUISCA” no ha mostrado sus supuestas bondades en simplificación, en fin en este campo parecería que la doctora María Lorena Gutiérrez tiene un buen reto para materializar la filosofía del Buen Gobierno.
JAVIER DIAZ MOLINA
Presidente Ejecutivo
Analdex