Uchuva, el otro oro de exportación

Uchuva, el otro oro de exportación

 

El caso de Terrafértil, una empresa de Zipaquirá premiada por Procolombia y Analdex, es muestra del potencial de esta fruta.

El 2015 será recordado como un año especial para la uchuva. Esta fruta fue una de las cartas de presentación de Colombia en la exposición universal de Milán (Italia), es decir, la más reciente edición del encuentro global en el que cada país lleva lo mejor que tiene para mostrar, y que en el pasado ha dejado colosales obras como la Torre Eiffel o la Rueda de Chicago. Hace dos años la temática fue la alimentación, y la uchuva, al ser considerada una superfruta por su valor nutricional, cayó como anillo al dedo. (Lea “Así se ve la inclusión financiera en el sector rural”)

También fue el año en que, después de más de una década de trabajo entre las autoridades y el sector privado, partió el primer envío de uchuvas colombianas frescas sin tratamiento de frío hacia Estados Unidos. Eso puede sonar un poco técnico o incluso sin trascendencia, pero en la práctica significa que los costos de exportación para quienes están en el negocio se han podido reducir en cerca de 40 %. Hoy, dice Analdex, Colombia vende en el exterior entre 5.000 y 6.000 toneladas de este producto, principalmente a países europeos y a Norteamérica.

Sin embargo, también en 2015, lejos de querer vender en el exterior la fruta en fresco -algo que ha hecho Colombia por más de dos décadas-, una compañía de Zipaquirá trabajaba en una patente para hacer más eficiente el procesamiento de la uchuva. Ese fue uno de los dos inventos de la empresa que fueron reconocidos en los últimos meses. Se trata de Terrafértil, que se precia de ser la mayor exportadora de uchuva deshidratada del mundo y de haber ganado el Premio nacional de exportadores 2017, que entregan Analdex y Procolombia, en la categoría de mediana empresa.

Su producto llega a 20 países y procesan cerca de 50 toneladas a la semana, que acopian de 400 agricultores de cinco departamentos: Cundinamarca, Boyacá, Santander, Antioquia y Nariño. Y lo que los diferencia es precisamente vender la fruta con un valor agregado, deshidratada. Según Hugo Quiroga, gerente general de Terrafértil, eso ha permitido solucionar problemas, como el hecho de que los productores se quedaran “encartados” con la uchuva que, por alguna mancha o imperfección en su aspecto físico, era descartada para la exportación en fresco.

De hecho, algunos agricultores que vendían su producto a exportadores en fresco decidieron dejar de hacer la selección y entregar todo para deshidratar. Hoy, el 50 % de los proveedores de Terrafértil trabaja de forma exclusiva con la compañía, que asegura comprarles toda la cosecha. Para lograr eso, el agricultor y la empresa planean las siembras y el producto se transa a un precio fijo durante todo el año.

Otra característica es que la uchuva requiere de una recolección cuidadosa, como sucede con el café. Cerca del 70 % de los trabajadores son mujeres. Lo común, además, es que los agricultores trabajen en alrededor de una hectárea, de nuevo, muy similar a como ocurre en el cultivo de café. “Puede sembrar 10 hectáreas, pero ahí en la región no habrá quién le ayude a mantenerlo”, dice Quiroga, en referencia a la escasez de mano de obra en el campo, de donde 12 de cada 100 jóvenes están migrando a las ciudades, según el Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural.

Esta es una de las frutas exóticas colombianas con mayor aceptación en los mercados internacionales y fue la segunda más exportada después del banano en 2015”, afirma Procolombia. Pero, a diferencia de productos apetecidos en el exterior, como el cacao o el mismo banano, la uchuva es una oportunidad para los agricultores de tierra fría, pues el cultivo se adapta entre los 2.000 y 3.000 metros sobre el nivel del mar.

Terrafértil exporta cerca del 96 % de lo que produce, incluido un concentrado de fruta, y se ha ido adaptando. Por ejemplo, para el consumidor extranjero al que la golden berry (como se conoce en inglés) deshidratada le parece muy ácida, hay una opción con azúcar; y, para el que prefiere no consumir azúcar, existe una alternativa de uchuvas endulzadas con jugo de piña.

En Colombia, la empresa vende el 4 % restante a través de supermercados, en forma de snacks saludables, combinados con frutos secos, como almendras o pistachos, que no se producen vastamente en el país. Por eso, no son exportadores netos y no les beneficia del todo una tasa de cambio elevada, como tampoco muy baja. Y tienen otras líneas, como bebidas vegetales de soya y almendra y agua de coco; infusiones con frutas y una línea de semillas: chía y quinoa.

Por ahora, su plan de expansión consiste en consolidarse en los mercados en lo que ya tienen presencia. Su caso es muestra del provecho que puede obtenerse no sólo de agregar valor, sino de participar en un mercado en auge, como el de alimentos saludables, que viene creciendo en ventas a tasas cercanas al 5 % en Colombia, según Nielsen. Una oportunidad para la uchuva y otros frutos de gran potencial, como el aguacate hass o las pasifloras. (Lea “Viaje al corazón de la producción de aguacate hass”)

Fuente: EL ESPECTADOR

Por María Alejandra Medina C.