Hacia una integración entre Alianza del Pacífico y Mercosur

Hacia una integración entre Alianza del Pacífico y Mercosur

 

El ambiente internacional se ha visto enrarecido durante los últimos meses por unos fuertes aires proteccionistas. Contrario a la tendencia del comercio internacional en donde la cuarta revolución industrial tiene un papel preponderante y la integración es cada vez mayor, se advierte con preocupación el mensaje que aborrece el comercio. Las restricciones unilaterales pueden generar una guerra comercial que no beneficia a ninguna parte. La globalización es un hecho irreversible y esto lo debe entender América Latina, dando un mensaje diferente y asumiendo un liderazgo que demuestre que la integración económica puede aumentar el bienestar de la población.

Es por esto que el acercamiento entre los países de Mercosur y Alianza del Pacífico debe recibirse con beneplácito, pues permite avanzar hacia una mayor cooperación e integración en la región, así como le dará un nuevo aire para las iniciativas adelantadas en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración.

La Alianza del Pacífico ya ha dado pasos más allá; no solo ha promovido la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas entre los países miembro, sino que se encamina a la negociación con Estados Asociados por fuera de la región, lo cual tiene como objetivo incrementar la inserción en el Asia-Pacífico, aumentar las exportaciones en bienes no tradicionales y fomentar la integración en las redes globales de valor.

En el marco de la integración entre Mercosur y Alianza del Pacífico, existen dos pilares que pueden verse como algunas de las principales ganancias desde el punto de vista comercial. El primero tiene que ver con la armonización de las normas de origen, pues la concreción de una zona de libre comercio entre Alianza del Pacífico y Mercosur implicaría tener un mismo lenguaje en una serie de disposiciones de cara al fortalecimiento del comercio regional y a mejorar la presencia de Latinoamérica en otros escenarios. De esta forma seríamos menos dependientes de las exportaciones de materias primas, haciendo que los términos de intercambio tengan una menor influencia de los precios internacionales de algunos commodities.

El segundo asunto está relacionado con la facilitación del comercio en la región. No es desconocido que para las empresas latinoamericanas es engorroso llevar sus productos más allá de sus fronteras nacionales. Es por esto que una mayor confianza entre las aduanas latinoamericanas que permita una mejor gestión del riesgo, la implementación e interoperabilidad de ventanillas únicas de comercio exterior, el intercambio digital de certificados sanitarios, fitosanitarios y de origen, así como el reconocimiento mutuo de los Operadores Económicos Autorizados de los países miembro, hará que el comercio intrarregional pueda incrementar. Esto debe ir acompañado de un trabajo en sectores estratégicos en los que se pueda dar una armonización regulatoria que reduzca los trámites para exportar y los tiempos en frontera.

En un contexto donde las barreras arancelarias cada día son menores y las redes globales de valor tienen una mayor relevancia, los movimientos transfronterizos adquieren una gran importancia. Por ende, una medición objetiva de los tiempos y costos en frontera que permita un seguimiento en el impacto económico de las medidas para la facilitación del comercio, es otro pilar clave para la integración de la región.

Para finalizar, cualquier tipo de integración que pueda darse entre Mercosur y la Alianza del Pacífico no puede basarse en una estructura burocrática adicional, pues en lugar de robustecer la figura, la terminará marchitando. Es decir, el enfoque de acción debe ser pragmático y flexible, lo cual no significa que se tenga un menor compromiso por parte de los países. Sin duda, encaminar estas acciones correctamente redundará en mayores flujos de inversión extranjera hacia Latinoamérica.

FUENTE: Giovanni Andrés Gómez C.- Director de Asuntos Económicos_Analdex